{She got us falling in love.}
Anteriormente...
Wesley
-¡Pero que es esto, coquetea conmigo y luego te dice lindo a ti! -dije indignado, pensé que le había gustado.
-Siempre me llama así, somos amigos. A mi la que me gusta es Jessica a si que toda para ti -dijo mi hermano.
-¡Eh!Que yo también la quiero para mi -se quejó Drew.
-La primera vez que os gusta la misma chica, esto va a ser interesante -dijo Keaton.
-Me elegirá a mi. Soy el sueño de toda mujer -dije yo señalándome.
-Siempre con el ego por la nubes, me alegro que te guste ___ porque ella te lo baja enseguida ya la oíste antes -me volvió a hablar Keat.
-Persona Wes, pero aquí el rubio de ojos azules soy yo -contraatacó Drew.
-Recuerdas a Less, su ex, moreno con ojos verdes, como yo. Y a Cameron, moreno con los ojos oscuros. Y a Joseph, moreno con los ojos verdes. Y mira a Matt, todo el mundo piensa que son la pareja perfecta y el es moreno con los ojos verdes. No tienes posibilidades amigo -dije yo creyéndome.
-Vale, yo les dejo aquí discutiendo por su chica ahora voy yo por la mía -dijo Keaton, y se fue hacía donde estaba la amiga de ___ con el skate.
____
La primera impresión de los amigos de Keaton fue buena, me cayeron bien. Aunque Wesley era un poco egocéntrico, creo, pero me gusta. Ya le bajaré yo un poco los humos si es que lo vuelvo a ver.
Estuvimos alrededor 2 horas más ahí montando en skate. Jessi me ayudaba a hacer un truco que no me salía muy bien hasta que por fin, me salió. Me dolía todo, tendría agujetas.
-¡Hay, chicos voy a parar ya! Necesito estirarme -dije poniéndome en un banco a estirar las piernas.
Las agujetas se quitan estirando según mi entrenadora. Entonces sentí que alguien se sentaba al lado mío. Miré. Era Wesley. Estaba sonriendo, y llevaba la gorra hacia atrás.
-¿Cansado? -le pregunté.
-Mas bien por anoche, tengo agujetas, a saber lo que hice anoche -rió.
-Yo tampoco me acordaba de nada pero siempre apunto todo antes de dormirme. Y me enteré de que casi me acuesto con mi mejor amigo -me reí nerviosa.
-Buen truco -reconoció-. ¿¡Qué!? ¿Cual de los 4? -preguntó sorprendido.
-A Matt -espeté.
-Pensaba que entre tú y él no había nada -dijo molesto.
-¿¡Pero quién te crees!? Primero, no pasa nada entre Matt y yo. Y segundo, si de verdad pasara algo no se por qué te tendría que importar -dije acabando de estirar y, levantándome para acercarme a Finn que también estaba descansando cerca de nosotros.
-Eh mujer, no te molestes. Solo me sorprendí -se excusó-. Vamos, nena -dijo poniéndose delante de mi-, quédate conmigo -dijo casi suplicando, sonriéndome y agarrándome las manos.
-Está bien, pero ya te advierto. Conmigo vas bajando los humos o yo misma te los bajo de una hostia -advertí, aunque sonaba como una amenaza.
-Wow, pensé que eras mas fina. -dijo mirándome pícaro.
Que lindo que es -pensé.
-En serio , no se lo que la gente me ve de fina, por que de eso ni un pelo. ¿En serio piensan en mi como la típica tonta de instituto? -pregunté riendo.
-Claro que no. Solo pensé que serías, no sé, más... Menos bruta quizá -dijo dudo, pensó que la iba a cagar seguro. Pero yo no me enfado porque me digan como soy, yo sé perfectamente como soy .
-Lo dices por mi vocabulario, ya lo sé, hablo bastante mal -hice una mueca que le hizo reír-. Y también te advierto que a veces me vuelvo loca y te puedo marearte como a un puto pato -el volvió a reír, tenía una risa tan sexy.
-Y... No estás con nadie entonces... -preguntó.
-Libre como una libélula y feliz como una lombriz -dije con una sonrisa estúpida en la cara, el se rió.
-Tanto te gustan los bichos -preguntó riendo.
-En realidad, los odio con toda mi alma, aunque también es verdad que soy incapaz de hacerle daño a una mosca -dije haciéndolo reír por las muecas que hacia-. A veces pienso que soy muy inocente.
-Sabes siempre consigues sacarme una sonrisa -dijo mirándome a los ojos y entrelazando su mano con la mía. Yo también miraba sus ojos.
Creo que nunca me había sentido así. Sus manos sobre las mías producían corrientes eléctricas por todo mi cuerpo, su sonrisa despertaba las mariposas de mi estómago y sus ojos ocasionaban que me temblara todo el cuerpo, que durmieran mis músculos y no poder ir huyendo de allí por esa sensación. Una sensación que la verdad es que si había sentido, pero no de esa manera. La única vez que la sentí fue con Matt, cuando yo estaba enamorada de él. Pero no era igual, también sentía dolor. Dolor porque Matt jamás me miraría como más que una amiga. Aunque ahora eso está al revés de la tortilla.
Cogió mi gorra me la volvió a poner con la visera hacia atrás.
-Tienes unos ojos preciosos... -susurró. Yo miré al suelo y sonreí tímida para volver a mirarle. El calor se acumulaba en mis mejillas, me estaba sonrojando. Él sonrió al notarlo, y yo sonreí tímida.
Wesley
-Y... No estás con nadie entonces... -pregunté.
-Libre como una libélula y feliz como una lombriz -dijo con una sonrisa de niña pequeña que me hizo reír.
-Tanto te gustan los bichos -pregunté riendo.
-En realidad, los odio con toda mi alma, aunque también es verdad que soy incapaz de hacerle daño a una mosca -dijo haciendo unas muecas muy graciosas-. A veces pienso que soy muy inocente.
-Sabes siempre consigues sacarme una sonrisa -dije mirándole a los ojos y entrelazando su mano con la mía. Ella también me miraba a los ojos.
¿Es cosa mía o estoy sintiendo cosquillas en el estómago? Una extraña sensación. Sus manos me transmitían un cariño y una seguridad que no podía rechazar, producían escalofríos por todo mi cuerpo. Pero sus ojos me decían que no dejar de mirarlos. Nunca me había sentido así, pero me sentía mejor que nunca. Me sentía renovado, me sentía otro. Y no tengo ni idea de que es lo que me pasa pero me gusta.
Le puse la gorra hacia atrás para ver mejor sus ojos.
-Tienes unos ojos preciosos... -susurré. Miró al suelo sonriendo y me volvió a mirar. Pero ahora sus mejillas tomaban un color carmesí. Sonreí, y ella sonrió tímidamente.
-Gracias -dijo mirándome otra vez a los ojos-. Los tuyos también son preciosos.
Sentía la mayor atracción visual que he sentido nunca, y sexual también. No me podía aguantar las ganas de besarle.
-Gracias. Pero lo digo en serio, tú, y tus ojos son la mejor combinación que podrían hacer. Eres preciosa -dije sacando mi lado tierno. Si es que en el fondo soy tierno.
Y cuanto más saco mi lado tierno más ganas de besarle tengo -pensé.
Me fui acercando a ella poco a poco, pero una voz hizo que no sobresaltáramos enseguida.
-¡Eh, Wes, nosotros ya volvemos a casa!¡Son las 7! -gritó Drew, mirándome con una sonrisa maliciosa.
Será hijo de puta el muy cabrón -pensé.
-Yo creo que también me tengo que ir, puedes ir en paz -dijo ella como si fuera un cura y dandome un beso en la mejilla.
Cruzó la rampa hacia donde estaban Drew y Keaton, yo la seguí, y les dio un beso a cada uno.
-Nos volveremos a ver ¿no? -preguntó Drew.
-Claro que sí. Un día los invito a una de nuestras mini-fiestas en mi casa -dijo ella sonriendo y mirándome.
-Claro. ¿Mañana vienen otra vez?¿No? -dijo Keaton.
-Si, mañana venimos -dijo Jessica apareciendo por detrás de ____. Parecía muy sonriente.
-Está bien, preciosa, hasta mañana entonces -dijo dándole un beso a Jessica y irse con Drew. Yo fui detrás de ellos, pero me paré y miré hacia atrás.
-¡Eh! -grité para llamar la atención de ___-. Hasta mañana, preciosa -le dije y guiñé un ojo. Ella sonrió y yo igual. Entonces volví a ir con Keat y Drew.
-Drew, siento decirte esto amigo, pero parece que mi hermano cogió carrerilla -dijo Keat burlándose de Drew.
-Pues que se la quede, ya no me interesa tanto -dijo Drew-, prece interesada por ti. Mira a ver lo que le vas a hacer.
-No creo que sea capaz de hacerle nada. Antes tuve una sensación muy extraña. Eran como cosquillas en la barriga y escalofríos por todo el cuerpo -dije eso. Y Drew en seguido se paró y me dio unos golpecitos en la espalda.
-Amigo, eso se llama amor -dijo Drew, con una sonrisa torcida en la cara.
-¡Uuh! Mi hermano está enamorado -canturreó Keaton.
-No, nunca me he enamorado y no lo voy a hacer ahora.
-Wes, si que lo estás, yo si he estado enamorado, y se siente así -dijo Drew.
-No. Estoy. Enamorado -dije separando palabra por palabra, Keaton y Drew viraron los ojos.
-No es nada malo estar enamorado, lo que si es malo es que lo estés de ____, es la más difícil que puedes encontrar, te lo aseguro -dijo mi hermano.
Reconócelo Wesley, te estas enamorando -dijo alguien dentro de mí.
No estoy enamorado ¿Pero tú quién eres?-le contesté.
Tu consciencia idiota -me contestó la misma.
-Lo que tu digas Keaton, pero tu si pareces enamorado de la otra -dije para cambiar de tema.
-Ya lo sé, hermano, y yo por lo menos lo reconozco. Mañana vamos a salir juntos, por fin -dijo feliz.
-Que bueno tío, me alegro por ti -le felicitó Drew.
-Son los dos unos sensibleros -me burlé de ellos.
-Habló el otro enamorado -se burló de mi Drew rodando los ojos. Yo le contesté con arrugando la nariz y el labio superior mientras negaba con la cabeza.
____
~2 días después.
Ayer fuimos al parque como siempre, esta vez no hablé con Wesley como la otra vez. Él estaba allí pero solo nos saludamos. Podía sentir su mirada todo el rato sobre mi, y luego me dedicaba sonrisas todo el rato. Unas sonrisas hermosas que me hacían sonrojar, algo que nunca me había pasado. Y cada vez que lo hacía sentía una sensación mi extraña en mi estómago.
A la noche, ayudé a Jess a prepararse para la cita con Keaton. Vino a mi casa para que mi madre la maquillara y ayudara para elegir la ropa perfecta. Siempre hacemos eso, mi madre es mi confidente, pero también la de Jess, es como una mejor amiga más. Con Esther no porque a Jess le da vergüenza.
Según ella se fue me acosté en mi cama, ayer no había podido dormir nada. Adivinen por qué, o mas bien... por quién. Que por cierto de él y de su hermano fue de lo único que hablamos mientras mi madre y yo ayudamos a preparar a Jess. Mi madre decía que eso que sentía se llamaba amor, pero yo no creo que fuera más que una atracción, ¿no?
~Al día siguiente
Sentí una mano acariciarme la mejilla, y luego alguien dándome un beso en la frente. Ya había dormido suficiente así que decidí despertarme de una vez. Al abrir los ojos encontré a mi padre sentado a un lado de mi cama.
-Buenos días, mi cielo -dijo con un tono relajado. Me conoce perfectamente, al despertarme necesito mi tiempo para volver a ser persona-. ¿Dormiste bien? -dijo con el mismo tono.
-Sí, gracias papi, dormí como una rosa -dije dándole un beso en la mejilla.
-Me alegro hija -dijo con una sonrisa orgullosa. Le brillaban los ojos. Estaba mirando las fotos de mi pared, donde estaban los recuerdos de todos mis cumpleaños, fotos con mis padres, la primera vez que fui al zoo, fotos de mi primer día de cole, fotos con mis amigos, fotos en la playa con Cástor. Había de todo.
-¿Que pasa pa? -dije preocupada estaba a punto de llorar.
-Nada hija, solo recordaba -dijo agachando la cabeza y quitándose una lágrima que se le acababa de escapar.
-¿Qué recordabas? -dije curiosa sentándome como los indios sobre la cama.
-Recordaba cuando eras una niña y te despertaba así cada mañana, cuando yo todavía estudiaba e íbamos juntos al colegio. Pero mírate ahora, ya no eres una niña, eres una mujer como un castillo. Pero aún así siempre serás mi niña -explicó-. Aunque piensas como una -murmuró.
-Papá -le regañé.
-Solo digo la verdad hija -dijo levantando las manos a la altura del pecho-. Sabes que te amo. ¿Verdad?
-Claro que lo sé, papi -dije dándole un abrazo-. Te amo más que a nada -le susurré en el oído, claro a mi madre también yo no tengo preferido. Y el me abrazó más fuerte -. Papá me vas a asfixiar -dijo con el poco aire que me queda.
-Hija, no dirás lo mismo cuando te enamores -dijo mi padre al separarse de mi.
-¿El qué?¿Te diré que me asfixies? -no entendía a lo que se refería, cosa que le hizo reír.
-No amor, no dirás que soy lo que más amo cuando te enamores -dijo mi padre agarrándome de las manos.
-Sé que has estado enamorada, pero hija..-trató de explicarme mi padre-. Cuando estás enamorado de verdad, es una sensación estupenda y horrorosa a la vez. Sientes un zoológico entero dentro de tu estomago, con solo acercarte a ella, o él en tu caso, sientes una tormenta eléctrica dentro de ti, sientes que eres un imán y no te puedes separar de él. Sientes tantas cosas juntas que hasta te duele, tantas emociones, tantas cosas en la cabeza que se te olvida como respirar. Pero a pesar de todo te sientes mejor que nunca -mi padre hablaba y hablaba, tenía los ojos cerrados, estaba sintiendo lo que decía.
-Papá, ¿sentías eso por mamá? -le pregunté.
-Claro, lo sigo haciendo -dijo él-. Todo amor da su fruto, mírate a ti, cuanto más amor hay más hermoso sale el fruto. Eres igualita a tu madre cuando tenía tu edad. Pero tú eres más hermosa todavía nos quedamos mirando por unos segundos, como si estuviéramos hablando con la mirada.
-¿Papá?
-Dime, cariño.
-¿Tú crees que yo me sentiré así por alguien alguna vez? -le pregunté.
-Claro que si hija, no tengas prisa.
-Pero es que papá, tú y mamá a mi edad yo ya había nacido -dije en verdad un poco preocupada.
-___, tu madre y yo, nos enamoramos desde muy niños, teníamos 14 años, pero ___, para el amor no hay edad. No te preocupes por eso -dijo acariciándome la mejilla.
-Gracias papá, luego no te quejes si vengo hablando de algún chico -le regañé.
-Claro que sí lo haré, hija, soy tu padre -dijo y me abrazó.
-Oye, ¿por qué me despertaste?
-Oh, me había olvidado. Jack llamó anoche para decir que irían a la playa a las 10, no te lo dije porque ya estabas durmiendo y no quería despertarte, ellos pasan a buscarte, dijeron que ellos llevaban comida, así que estarán toda la tarde allí y supongo que después irán al parque, lleva el skate.
-¡A las 10! Pensé que ya eran más de las 10.
-Pues venga a cambiarse que ya van a ser las 9 -seguido el salió de la habitación cerrando la puerta.
Como me conoce mi padre, sabe que necesito por lo menos una hora para prepararme.
Fui a mi baño a darme una ducha, sé que suena un poco ridículo, porque probablemente ahora me voy a bañar en agua salada, pero si yo no me ducho por la mañana no soy persona. Tarde unos 10 minutos en la ducha, no me mojé el pelo, 1ero; porque lo tenía limpio y 2do; porque ahora me lo iba a volver a ensuciar. Me sequé allí mismo.
Salí envuelta en una bata y fui al vestidor, que estaba conectado con mi habitación y con la de mi madre. Busqué un bikini, uno perfecto, y ropa adecuada para ir a la playa.
Preparé mi bolso de la playa con todo lo necesario, incluidos mis auriculares y el maquillaje de emergencia. Y también unas vans para luego el skate, por si vamos al parque.
Me puse un solo pendiente, de una cruz, como en la foto. Cuando acabé de prepararme ya eran las 9:48, había tardado poco.
Bajé para desayunar algo antes de morirme. Allí en la cocina estaba mi madre.
-Buenos días mi cielo. Wow, vas hermosa, como siempre -dijo dandome un beso en la frente mientras servía mi desayuno en la mesa.
-Gracias, mamá. Gracias por el desayuno no me lo esperaba -dije sorprendida al ver que me había hecho el desayuno.
-____, parece mentira, lo hizo tu padre, para que le perdonarás por no poder esperar a que bajaras -dijo mi madre-. Ya me conoces a mi, y ya conoces a tu padre -dijo mientras yo mordía mi tostada de nutella, como me conoce mi padre. No se los dije amo la nutella.
-Ya decía yo que, que tu me hicieras el desayuno era imposible.
-Te amaré igual que tu padre, pero yo no soy criada de nadie, la esclavitud se acabó hace mucho -dijo mi madre sentándose delante mío.
-Ya lo sé mamá. Yo ya acabé voy a esperar fuera a ver si vienen los chicos a recogerme.
-Está bien. Dame un beso -dijo y yo me acerqué a ella a darle un beso en la mejilla-. Cuídate hija, no hagas locuras. Dale a los chicos recuerdos míos.
-Serán dados -grité cogiendo el skate que estaba apoyado contra la pared al lado de la puerta principal.
Me acerqué a la valla de la entrada y me apoyé en ella. Claro la valla esta porque como la piscina está en el jardín delantero la gente puede entrar y bañarse si le da la gana. Aunque no lo han echo nunca ya que esto es un barrio privado y hay cámaras y vigilantes por todos lados.
Saqué mi iPhone y mis auriculares para escuchar música mientras venían. Puse la canción Oath de Cher Lloyd. Iba cantando la canción en bajito mientras, y cuando ya casi estaba acabando oí una bocina de un coche. Paré la música y miré hacia delante.
Eso si que no me lo esperaba...